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Historia del Antiguo Egipto

La reconstrucción de la historia del antiguo Egipto tiene lagunas y problemas de periodización cronológica. Sobre todo en sus momentos más antiguos, aún así el Egipto de los faraones es una de las épocas de la antigüedad mejor estudiadas.

Historia del Antiguo Egipto

Antecedentes al Egipto Faraónico

El período de los orígenes va desde el VI a finales del V milenio a. C. y supone el nacimiento de las comunidades campesinas. Ya en el VII milenio a. C. aparecieron grupos de personas en las orillas del río Nilo al sur de El Cairo, atraídos por su poder de aprovisionamiento de agua y comida, aunque para hablar de verdaderos poblados habrá que esperar al 5900-5600 a. C. Se trata de poblados de cabañas con estructuras para el almacenamiento y en los que se atestigua el cultivo de la cebada y el trigo.

A la época que va desde el V hasta comienzos del IV milenio a. C. se la conoce como Predinástico y se caracteriza por el aumento de las dimensiones de los poblados con respecto al periodo anterior. Esto es debido a que se produjo un aumento demográfico, además, el mejor conocimiento de las crecidas del río permitió un aumento de la productividad agrícola, a lo que hay que añadir un empeño en el cuidado de canales y obras públicas, lo que posibilitó la aparición de un excedente, algo clave para la aparición de instituciones centrales y el Estado.

Protodinástico

Al periodo que va desde el 3300 al 3100 a. C. se le conoce en Egipto como Protodinástico. Es el momento en que surge el Estado, aunque el fenómeno de la ciudad todavía no se encuentra atestiguado físicamente. Para Barry J. Kemp está época es una fase de luchas entre 3 protoestados: Hierakompolis, Nagada y Tinis. Tres yacimientos situados en el Alto Egipto. Sin embargo esta teoría tiene lagunas, pues en el delta también existirían importantes poblados.

Ahora ya sí se puede hablar de verdaderas realezas que se documentan en materiales como la “Maza del Rey Escorpión”, una cabeza de maza en la que aparece un personaje más grande que el resto portando una corona y una herramienta en la mano, tal vez porque el rey era el encargado de cuidar las obras públicas. Además, las tumbas encontradas en Abydos revelan la existencia de clases dominantes con poder económico, que aunque no pertenecen a la realeza se asemejan a ella.

Imperio Antiguo de Egipto

Los egiptólogos se han puesto de acuerdo en dividir el Imperio Antiguo en dos fases:

  1. Período Inicial o Fase Tinita
  2. Período de Madurez

Período Inicial o Tinita (3100-2600 a. C.)

Comprende la I y II dinastías y se trata de una fase consolidada pero formativa que adquiere el nombre de Fase Tinita. Estos momentos son conocidos gracias a la arqueología y a documentos de monarcas posteriores, como por ejemplo la lista de Manetón, quien citó a todos los monarcas y los organizó en dinastías tal y como las conocemos hoy. También existen otras fuentes como el papiro de Turín y relieves gravados sobre piedra.

Gracias a ello sabemos que el primer monarca de Egipto recibía el nombre de Narmer, rey al que se atribuye la unión del Alto y Bajo Egipto bajo una sola corona, acontecimiento representado en la Paleta de Narmer.

Heródoto atribuyó a Narmer la fundación de Menfis en el norte como una especie de capital en el Bajo Egipto, aunque sus sucesores de la I y II dinastía ejercieron el poder desde Tinis, de ahí que este período reciba el nombre de Época Tinita. Sin embargo, las tumbas reales estuvieron en Abydos y Saqqara.

En estos primeros momentos los reyes tienen que plantear el principio de autoridad, porque la realeza unitaria no está totalmente consolidada, aunque se hacen respetar, algo destacable si tenemos en cuenta que nos encontramos en un momento muy temprano.

Período de Madurez (2600-2100 a. C.)

Comprende la III, IV, V y VI dinastía y en él se produce la culminación de la unificación política y económica del estado iniciada en el periodo anterior.

Durante la III dinastía el faraón Zoser o Djoser alcanzó la culminación del poder real, algo que se ve reflejado en la pirámide escalonada de Saqqara, y por la arquitectura monumental y leyendas posteriores podemos deducir que se trata del primer gran faraón de Egipto.

La pirámide de Saqqara revela la fuerza de los trabajos y el peso ideológico del faraón. Tiene una altura de 60 metros y una planta de  600 por 300 y de lo poco que se sabe de su uso es que en ella se celebraban una serie de ritos.

La IV dinastía es, sin duda, la más popular del Reino Antiguo y en ella destacan faraones como Keops o Kefrén. Frente a la importancia de monumentos grandiosos la información escrita es limitada y no permiten atribuir los hechos acaecidos con claridad. Esta dinastía fue la que más impactó por sus construcciones, que son, sin duda, el fruto de un trabajo colectivo y de gran calidad para las herramientas y conocimientos de la época y que revelan que existía una aceptación de la personalidad divina del faraón.

La pirámide de Keops es la más grande en tamaño, pero apenas conocemos nada de ella, tan solo anécdotas contadas por los griegos. Según la tradición literaria las pirámides y los faraones ejemplifican a los tiranos y aunque se pensó que fueron construidas por esclavos, sus constructores debieron ser artesanos especializados, pues con esclavos sin buenos conocimientos técnicos y artísticos es imposible que se hubiese conseguido tal resultado.

Para los antiguos egipcios la pirámide era un símbolo religioso, la tumba de un dios vivo, el faraón. A Kefrén se le asocia con la esfinge de Giza y una pirámide más pequeña que la de Keops, por lo que se pensó que el poder de la realeza sería menor.

De la V dinastía hay escasas fuentes. En esta época se produjo el triunfo del clero de Heliópolis, lo que se tradujo en el apoyo de la realeza a los sacerdotes de esta ciudad. También se produjo un cambio en la manera de concebir a la realeza, pues el culto a Ra provocó que el faraón ya no fuese la reencarnación del dios, sino su hijo o criatura. Además, las construcciones más importantes de la época serán templos solares y los datos más relevantes que se conservan son referencias a actos religiosos.

La VI dinastía es la última del Reino o Imperio Antiguo, es contemporánea a los acadios en Mesopotamia y es una época de decadencia lenta en Egipto que se traduce en una importante crisis.

Aunque el faraón más importante de la VI dinastía es Fiope, este, al igual que los otros reyes, tendrá que reafirmar el poder político que los monarcas habían ido perdiendo en detrimento del clero de Heliópolis. Sin embargo, Fiope consiguió restablecer plenamente el poder del faraón durante su gobierno, dando una cierta estabilidad a Egipto que se hizo sentir en el comercio a larga distancia.

Pero no nos engañemos, durante la VI dinastía los faraones se vieron obligados a realizar concesiones mediante decretos de inmunidad  a grandes templos que veían reconocida su riqueza al margen del estado, con lo que en la práctica el clero se convertía en el jefe de un miniestado. Periodos de crisis que se alternaron con otros de fortaleza de los faraones.

A la muerte de Fiope se produjo una crisis total, sin un poder central fuerte que se corresponde con las IX, X y XI dinastías. Es el Primer Período Intermedio.

Economía en el imperio Antiguo egipcio

El aspecto más destacado de la economía durante el Reino Antiguo es que se produjo una tendencia a la centralización, pero el ambiente del delta era diferente al del Alto Egipto, por lo que el esfuerzo centralizador terminó trasladándose a sus esquemas políticos.

En cualquier caso la economía se basaba en la agricultura y la ganadería. En la agricultura destacó el cultivo de cereales, sobre todo trigo, cebada o lino para elaborar pan y cerveza. Por lo que respecta a la ganadería, criaron cabras, ovejas, vacas, cerdos o gansos y patos que debían ser abundantes en el río.

El Nilo también permitió el desarrollo de un importante comercio fluvial. El Nilo les permitía llegar al Mediterráneo y, desde allí, comerciar con otras potencias mediterráneas y próximo-orientales en lo que además de productos básicos se intercambiaban materias primas, joyas o esclavos. Y es que Egipto, al igual que Mesopotamia, carecía de madera y metales, aunque tenían la posibilidad de encontrarlas en sitios no muy lejanos como en el Sinaí.

Sociedad del Reino Antiguo

La sociedad egipcia estaba formada por una enorme población agrícola y una escasa, pero importante socialmente, población urbana compuesta por funcionarios, comerciantes, artesanos, etc.

Todos son súbditos del faraón, aunque hombres libres. Los campesinos no solo se dedicaban al cultivo de la tierra, sino que cuando no podían trabajar en el campo lo hacían en obras públicas. Por contra de lo que se pensó durante algún tiempo la esclavitud era limitada.

Otro sector importante de la población eran los comerciantes, muy abundantes en el delta del Nilo, donde existían poblaciones en las que los comerciantes tenían un peso notorio.

La figura suprema es la del faraón, un personaje divinizado que es la reencarnación e hijo del dios. Los ritos de ultratumba atestiguados en el antiguo Egipto estaban relacionados con esta concepción del rey, sin embargo, había un sector de la población que no pensaba igual y conspiraba contra él, de ahí que las revueltas palaciegas y los asesinatos de reyes fueran habituales.

El faraón era el centro de Egipto y poseía varios títulos que así lo demostraban:

  • Horus: El faraón es la representación viva del dios Horus en la Tierra que al morir se convierte en Osiris.
  • Hijo de Ra: Hijo del dios del sol.
  • Diosa del Norte y Diosa del Sur: Significaba que toda autoridad estaba respaldada por el faraón, cuyo poder real era de carácter divino y tenía en su mano todos los poderes —justicia, administración, militares, religiosos, etc.—,aunque estos poderes los delegaba en el visir.

El palacio era la sede de la familia real y estaba compuesto por una serie de edificios como el tesoro, el arsenal, otros en los que se llevaban a cabo celebraciones, las cuestiones propias de la sede de la administración del estado y las estancias de residencia privadas del faraón y su familia.

A partir de la IV dinastía estuvo bien definido el papel del visir, una especie de canciller, cabeza natural de la administración militar y con poder ejecutivo, aunque en último estancia el faraón es el depositario de todos estos poderes. Lógicamente, el visir estaba asistido por funcionarios de diferentes rangos que se encuentran atestiguados en las tumbas.

La administración egipcia

La administración egipcia fue un modelo para los pueblos de la antigüedad. Los griegos mandaron funcionarios a Egipto para que estudiasen su administración. El reino estaba dividido en Alto y Bajo Egipto, que a su vez se subdividían en provincias —Nomos— con un gobernador al frente. Esto suponía un proceso de feudalización manifiesto, pues el gobernador pertenecía a una misma familia y el cargo se heredaba, al igual que la realeza.

Cuando la realeza comenzó a flaquear el estado se fragmentó. El eje de funcionamiento de la administración eran los escribas, que solían ser hijos de funcionarios, aunque no existía ninguna limitación para que cualquier persona pudiese ejercer el oficio.

El último rango era el ejército. No era muy amplio y existían levas anuales para las guerras exteriores y una vez acabado el conflicto los soldados regresaban a su casa. Para las necesidades de mantenimiento del orden interno se recurría a guardias de los gobernadores y monarcas. Las decisiones últimas de las misiones militares las tomaba el faraón, quien también nombraba a los jefes de la misión.

La cultura en el antiguo Egipto

Al igual que Mesopotamia, Egipto configuró un panteón y unas creencias sobre sus dioses y la creación de la humanidad muy atractivas. Existieron dos centros culturales destacados:

  • Heliópolis: en ella se originó la mitología egipcia más antigua.
  • Menfis: otro gran centro en el que surgió otra mitología y dioses diferentes a los de Heliópolis.

En cualquier caso, los antiguos egipcios pensaban que el agua era el principio fundamental a partir del cual se originó todo. Los templos solares fueron los más importantes, pues el culto al dios Ra era fundamental. Sin embargo, los egipcios no eran tan dependientes de la religión como habitualmente se piensa.

Primer Período Intermedio

El Primer Periodo Intermedio coincide con el último siglo del III milenio a. C. Por aquel entonces se produjo una disgregación fruto de la perdida de autoridad de la realeza. Dichos signos se manifiestan en la ausencia de grandes obras públicas, las expediciones al exterior y la amalgama de reyes en las listas reales.

Las dinastías VII y VIII reinaron desde Menfis entre el 2170 a. C. hasta un siglo después aproximadamente. En estos momentos se asiste a cambios continuos en la monarquía egipcia. Por ejemplo, la VII dinastía la conforman hasta 70 reyes, por lo que todo parece sugerir que grandes nobles reclamaron para sí la realeza.

Las inscripciones reales del periodo como las admoniciones de Ipuwer fueron puestas en duda por los egiptólogos. A pesar del gran número de reyes en este periodo. Con la VIII dinastía aparecieron grupos de pastores en el delta del Nilo, pero poco más se sabe de ella.

De la IX dinastía sabemos que varios príncipes de Herakleópolis se proclamaron reyes, mientras que los monarcas de la X se enfrentaron con unos príncipes de Tebas. Y es que en Tebas se formó un núcleo que aspiraba a conquistar el poder, llevándose a cabo importantes disputas entre la X y XI dinastías. Esta última se alzaría con el poder en torno al 2040 a. C., consiguiendo aunar voluntades, acabando con un periodo de desvertebración político y dando comienzo un nuevo periodo de prosperidad, el Imperio Medio.

Imperio Medio de Egipto (2040-1730 a. C.)

Durante el Reino Medio egipcio se definieron unos criterios de organización que caracterizaron el periodo. El Reino Medio comenzó con la XI dinastía, formada por unos monarcas que repitieron nombre: Antef y Mentuhotep. Lo importante es que los faraones consiguieron eliminar a la nobleza provincial y eliminar la violencia, superando la crisis y realizando una reforma administrativa básica.

Hasta ahora, los antiguos Nomos eran administrados por nobles, pero la nueva reforma administrativa pretende eliminarlo, aunque después de 200 años de vigencia del sistema fue difícil cambiarlo.

Mentuhotep II alcanzó el cénit del poder del Imperio Medio y construyó un importante templo funerario a la orilla del Nilo en Deir el-Bahari. Durante su reinado solo un Nomo conservó su independencia, los funcionarios ya no podían heredar cargos, sino que eran designados para ello y estaban dirigidos por el visir.

También se produjo una expansión hacia el exterior. De las expediciones que tenemos más información son de las que se dirigieron a la zona de Palestina, en cambio, aunque hay constancia de campañas hacia el interior de África y el Mar Rojo, las fuentes son más escasas.

De los sucesores de Mentuhotep II hay menos información, pero se sabe que al final de la dinastía se dieron importantes disturbios y algún intento de usurpación del trono, lo que demuestra que aunque la nobleza había visto debilitado su poder, en algunas zonas no acababa de ser dominada completamente.

Con la XII dinastía parece que volvió la calma y la seguridad, aunque los comienzos fueron problemáticos según se deduce del asesinato de Amenemet I y de las luchas de su hijo Sesostris para acceder al trono, pero finalmente se consolidó el poder del estado desde el 1990 al 1880 a. C.

El gran faraón de la XII dinastía fue Sesostris III, un rey conquistador del que se conservan bastantes retratos y que reorganizó la administración y llevó a cabo exitosas campañas en Palestina que labraron una imagen legendaria de él.

Su sucesor, Amenemet III fue otro gran faraón de la XII dinastía. Se centró en la reorganización económica del país, culminó un importante proyecto de irrigación en el oasis de El Fayum para garantizar la llegada de agua para regar los cultivos cuando la crecida era baja y evitar las hambrunas. Este proyecto provocó la llegada de inmigrantes asiáticos seducidos por el mayor numero de recursos de Egipto.

Al mismo tiempo, la ocupación del sur de Nubia, que alcanzó la segunda catarata, se tradujo en la obtención de más recursos y la ocupación de fuerzas armadas para controlar la zona.

El Imperio Medio de Egipto puede darse por concluido en 1876, cuando con el comienzo de la XIII dinastía se abre un nuevo período de crisis, el II Período Intermedio.

Sociedad y Economía en el Imperio Medio

A pesar de su brevedad, este período será de vital importancia para los egipcios posteriores. Constituyó un intento de recuperar la grandeza del Imperio Antiguo.

La realeza y sus valores se modificaron poco. De hecho, el faraón seguía siendo el hijo de Ra y su figura era de carácter divino, aunque tuvo que defenderse de los ataques de un sector de la nobleza. El rey sigue conservando los 5 títulos del Reino Antiguo, sigue celebrando fiestas y transmitiendo el cargo al hijo mayor de la esposa principal.

La administración sigue contando con un visir como cabeza visible, pero existe la voluntad de realizar una reorganización administrativa, porque aunque esta funcionaba bastante bien siempre estaba en riesgo por la ambición de las noblezas provinciales.

En el plano económico, durante la XIII dinastía existió un equilibrio financiero y un bienestar derivado de las conquistas de Nubia y Palestina, la paz interior reinante en el país y una eficaz política agraria. Además las relaciones con las ciudades costeras de Asia se tradujo en un lucrativo comercio para los egipcios.

Segundo Período Intermedio (1876-1550 a. C.)

Durante esta etapa la crisis será aún mayor que durante el Primer Período Intermedio. Egipto vivió uno de sus peores momentos bajo dominación extranjera. Las fuentes mencionan numerosos reyes en las dinastías XIII y XIV, además, en esta época Egipto perdió las provincias de Nubia.

Un pueblo de pastores nómadas que los egipcios llamaban hicsos entró pacíficamente en Egipto y ocupó el delta del Nilo en busca de tierras y recursos aprovechando la debilidad del estado. reflejo de este cambio es que los reyes de las dinastías XV y XVI llevan nombres asiáticos, no serían originarios de Egipto. Los reyes hicsos establecieron su capital en Avaris y es posible que contaran con el apoyo de los grandes señores del delta que se declararían en rebeldía contra el faraón legítimo.

Pero mientras el delta era ocupado por los hicsos, en el Alto Egipto siempre existió un sentimiento nacional. Desde Tebas, se defendió el país de la ocupación extranjera, además los príncipes de esta ciudad aspiraban a gobernar el país. Esta oposición, explica en parte que la ocupación de los hicsos no se extendiese por mucho tiempo.

Reino o Imperio Nuevo de Egipto (1550-1186 a. C.)

El Reino Nuevo egipcio comprende las dinastías XVIII, XIX y XX y fue la época de mayor proyección de Egipto, con un dominio medianamente efectivo de los territorios de Palestina y la costa mediterránea. Si bien es cierto que al final del período, durante la dinastía XX perdió la capacidad de controlar gran parte de los territorios alejados del valle del Nilo.

La dinastía XVIII (1550-1305 a. C.) se correspondió con la época de mayor brillantez. Fue una dinastía originaria de Tebas, tras derrotar a los hicsos, y formada por importantes monarcas conquistadores.

El primer faraón de la dinastía y fundador del Imperio Nuevo fue Amosis, quien tras conquistar Siria y Nubia tuvo un reinado pacífico e intentó recuperar el equilibrio interno. Un comportamiento muy similar al del resto de monarcas de la XVIII dinastía. En estos momentos los faraones se dan cuenta de la enorme riqueza de Siria y su dominio se convierte en un objetivo prioritario.

En dicha expansión debieron enfrentarse a otras potencias del momento como Mitanni o los hititas. Ahora los faraones egipcios son monarcas guerreros que asumen las pautas guerreras de la realeza, y no solo en Palestina, pues también actuarán en el Nilo para asegurarse el control de la 4ª y 5ª catarata. Buena parte del éxito militar se debió a la adopción de nuevas armas introducidas por los hicsos como el arco o el carro de guerra.

El Imperio Nuevo es una época de esplendor en la arquitectura monumental, cuyos mejores ejemplos son los templos de Luxor y Karnar dedicados al dios Amón, que atestiguan que Tebas volvió a recuperar el poder que había tenido en el pasado.

Fuentes y referencias: