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Elam

Elam aparece citado en las fuentes sumerias y en la Biblia, pero habría que esperar hasta finales del siglo XIX para que los trabajos franceses en Susa sacaran a la luz los primeros restos conocidos de la civilización elamita. Ya a comienzos del siglo XX se produjeron los primeros avances en materia lingüística, estableciéndose los fundamentos del elamita a pesar que hoy en día sigue presentando muchas incógnitas para los estudiosos.

Elam, Irán
Ruinas del castillo de Susa

¿Dónde estaba Elam?

Elam se encontraba al este de Mesopotamia, separado de esta por los montes Zagros. Ahora bien, es difícil dilucidar la extensión del territorio que llegaron a ocupar los elamitas, más si cabe teniendo en cuenta la escasez de excavaciones arqueológicas en algunas zonas, y que el territorio ocupado por estos variaría a lo largo del tiempo.

En cualquier caso, las actuales regiones del Juzistán y Luristán estuvieron ocupadas durante el III y II milenio a. C. por los elamitas sin ninguna duda.

Los orígenes de la civilización elamita

Las excavaciones arqueológicas en el oeste de Irán demuestra la existencia de poblaciones originales a finales del V milenio a. C. Asentamientos como Susa y Choga Mish controlan su territorio más cercano, el cual estaría poblado de pequeñas aldeas.

Nuestro conocimiento de finales del V y comienzos del IV milenio a. C. en la zona proviene de las excavaciones de Susa. Las herramientas encontradas demuestras que se trataría de una población esencialmente agrícola, en donde se produjo un importante desarrollo de la industria textil y que mantendrían relaciones comerciales con el Cáucaso, tal y como demostrarían las todavía escasas herramientas de cobre encontradas.

A estas poblaciones del V y IV milenio a. C. la historiografía les ha dado el nombre de protoelamitas.

La lengua de Elam

El Protoelamita

Casi al mismo tiempo que en Uruk apareciese la que se ha considerado la primera escritura de la humanidad se desarrolló en Uruk otro tipo de escritura independiente conocida de manera errónea como Protoelamita. Si consideramos que este es un término equivocado es porque esta antigua escritura no tiene nada que ver con la lengua de Elam posterior, el verdadero elamita.

El Protoelamita no ha podido ser descifrado, ya que al igual que los textos de Uruk tiene un carácter administrativo y los caracteres son puramente matemáticos. Pero para complicar aún más las cosas, se han encontrados otros dos ejemplos de escrituras contemporáneas a la anterior en Irán. En cualquier caso se trata de signos sin relación con el elamita, por lo que no os detendremos más en ellas.

El Elamita

La lengua de Elam, el elmita, era aglutinante y se escribía con signos cuneiformes que actuaban como pictogramas (signos que representan una idea) y logogramas (signos que representan un sonido). La ventaja del elamita es que era un idioma esencialmente silábico mucho más sencillo que el sumerio o el acadio.

La otra lengua conocida relacionada con el elamita es el protodravídico de la India, ya que ambos parecen proceder de un tronco común.

Sabemos que el elamita se habló durante unos 300 años, incluso fue una lengua oficial del imperio persa y todavía se hablaba en tiempos de los romanos.

El arte de Elam

A pesar de que son escasos los objetos artísticos pertenecientes a la cultura elamita que han llegado hasta nuestros días trataremos de hacer un breve análisis del arte en Elam. Además la mayoría de objetos proceden de la excavación de Susa con lo que la información es todavía más sesgada si cabe.

Por los objetos procedentes de Susa podemos pensar que los elamitas eran excelentes alfareros capaces de realizar bonitas vasijas pintadas con motivos geométricos o zoomorfos.

Bronces del Luristán
Auriga de bronce procedente del Luristán

También eran diestros en el trabajo del metal, llegando incluso a dominar la técnica de la cera perdida. Un ejemplo del arte en metal son los famosos bronces del Luristán. En cuanto a las estatuas son un bastante finas, aunque con el tiempo recibirán la influencia de la Babilonia casita.

Fuentes y referencias: